Un joven y fachero tenista -Felipe Ferrari del Campo- irrumpe en las oficinas de la burocracia de La Muerte para reclamar que le devuelvan a su novia muerta, la taciturna Guadalupe Pérez, que espera en el interior de ese inframundo kitch, administrado por un elenco de trogloditas sometidos a los delirios de Gladiolo y el Ahorkado, fieles adláteres de La Parka, amo y señor del mundo de los muertos.
Como en el mito clásico, La Parka ofrece una oportunidad al galán, proponiéndole un desafío: si vence, recuperará la vida de su amada; si pierde su destino será “la nada”. En el transcurso del duelo, los amantes experimentarán un viaje iniciático por un mundo alucinado, casi lisérgico, de altos decibeles y de luces estrepitosas. Asi surgira una pregunta: ¿El amor podra unirlos hasta en la mismisima muerte?
Una reinterpretación festiva del carácter finito de la vida que trafica un sentido profundo detrás de su humor intransigente, de la intensidad de sus coreografías y de los colores estridentes de su puesta en escena.