Buena Gente es una propuesta que pone en el centro a personajes ¨comunes¨ - algo que en el circuito de teatro comercial no es habitual –personas que nacieron en un barrio humilde, y que algunos (gracias a la ¨suerte¨ o al esfuerzo) pudieron salir, pero otros siguen allí, peleando a diario. Esta pieza del norteamericano David Lindsay-Abaire se estreno el pasado año en Broadway, con una gran recepción de parte de la crítica.
La misma se centra en Margarita, una mujer ¨buena¨ y humilde, a la que acaban de despedir, y no sabe cómo hacer para pagar el alquiler de su casa, y mantener a su hija que sufre una discapacidad mental. Ante varias opciones laborales desechadas, una de sus amigas le propone que se reencuentre con un antiguo novio de su juventud: Juan - el cual pudo salir del barrio, estudiar, y es ahora un prestigioso médico - para ver si éste puede ayudarla con su situación… pero ¿esas personas son las mismas que 30 años atrás? Tal como reza el subtitulo de la obra, ¿se puede torcer el destino?
El texto de Lindsay-Abaire es bienintencionado, cuenta una historia de gente ¨común¨, de personas trabajadoras, que tienen que salir a buscar las posibles ¨oportunidades¨ ya que lo primordial para ellos, es poder subsistir, y en el caso puntual de Marga, no es solo su bienestar, sino, que tiene que cuidar algo más importante; su hija. Si bien el planteo es interesante, la obra no termina de desarrollar dramatúrgicamente las ideas que plantea de forma que éstas tengan un impacto, o un peso, de mayor nivel y alcance, por lo cual, al finalizar la obra, queda simplemente en las ¨buenas intenciones¨.
Claudio Tolcachir, a pesar de la endeble dramaturgia, realiza una puesta correcta, con un buen armado y tránsito en las escenas, e inteligentemente pone el peso en las actuaciones, logrando interpretaciones de gran verosimilitud y naturalidad.
Justamente en el trabajo actoral, es donde la obra encuentra su mayor vuelo. Mercedes Morán compone magistralmente a Margarita, con una naturalidad avasallante, donde por momentos parece difícil pensar que su personaje no sea real. Con gran precisión se pasea entre un ser, que a pesar de todo, intenta no perder el espíritu y su humor, hasta sentirse totalmente vulnerable y dolorida, llegando por momentos a tomar posturas combativas, sin perder el color tan personal que logra imprimirle a este ser.
Gustavo Garzón realiza también una tarea de gran nivel, su personaje – Juan – atraviesa una rica coloratura dramática, llegando a contrastes muy interesantes e intensos, en las dos escenas en las que participa.
Es sobresaliente el trabajo de Marina Belatti, como también las destacadas actuaciones de Verónica Llinás y Silvina Sabater. Buena Gente se centra en personas ¨comunes¨, seres que lo único que intentan es vivir, y que en el camino – precisamente por ser humanos – cometen errores, aún, obrando con las mejores intenciones (es destacado que todos los personajes, en algún momento, quedan ¨mal parados¨). Son gente que quiere, pero donde no todos pueden, pero acaso los que pueden ¿lo hacen por suerte o por esfuerzo? ¿Porque son tan pocos los que tienen mucho? Tal vez lo importante, no sea ver cuanto tiene el otro, y cuan poco uno, sino, tal vez, solo tal vez, lo que importa, es ser buenas personas…. Pero ellos, ellos no son ¨buena gente¨, son gente que hace lo que puede… son gente, con todo lo bueno, y lo malo de ello.