Con una nueva propuesta vuelve Adriana al teatro, en esta oportunidad con ¨Cajitas de Sorpresas¨ un espectáculo basado en la primera canción que la cantante escribió.
Con una estructura similar a sus anteriores espectáculos, en esta oportunidad es a través de una sucesión de ¨sorpresas¨ que se van presentando los distintos personajes amados por los chicos: Lolo, Timoteo, Cholito, Michu Michu, Lulú, Pimpón, los Monos, los Conejos, la Sapa Pepa, y desde ya, Poing Poing (El Sapo de los chicos), además de nuevos amigos, como el robot Armando, cada uno de ellos participan de pequeñas situaciones, siempre dispuestos a relacionarse y jugar con el público, y cantar las canciones que caracterizan a cada uno de ellos.
Con una amplia trayectoria, se destaca que el espectáculo no está enfocado únicamente para los más chicos, sino que – al saber que muchos de los jóvenes espectadores que la seguían año tras año han crecido – se ha logrado adaptar para que el abanico de edad sea mucho amplio, siendo posible que esta misma obra sea disfrutado – casi de igual manera - por nenes desde 1 año hasta los 7, y sin olvidarse de los adultos, los cuales también, lo pasarán muy bien.
Desde la dirección se aprecia un espectáculo muy cuidado, y desde el guion una obra que privilegia el juego, el disfrute, e intenta dejar bellos mensajes. Conociendo bien los gustos de los chicos, esta obra no para ningún momento, constantemente se disparan distintos estímulos para que la platea esté siempre atenta, en este sentido, la sucesión de canciones, es su gran aliado.
Como en espectáculos anteriores, Adriana Szusterman brilla en escena, interactúa de forma genuina con los niños, y se destaca al cantar, y durante los 90 minutos del espectáculo nunca sale de escena. Como en ¨Fiesta de disfraces¨ hay un homenaje María Elena Walsh, y comparte también el escenario con su padre, y su hija – Juli Strauch – la cual aquí tiene la posibilidad de demostrar, aun más, sus cualidades, y no resultaría raro, que en los próximos espectáculos, tenga un lugar de mayor protagonismo junto a su madre, demuestra una interesante comunicación con la platea, y una bella voz.
Con una puesta de mayor relevancia e impacto que en los anteriores, los chicos continúan disfrutando el espectáculo como una fiesta, cantando las canciones que esperan, y teniendo a pocos metros a sus personajes preferidos.