Se presenta en el teatro Konex una obra que comenzó como un proyecto de cátedra de un grupo de alumnos del último año de la carrera de dramáticas pertenecientes al Instituto Universitario Nacional de Artes.
“El Capitán ha muerto” es lo que repite una y otra vez el único hijo varón de la familia, y éste es el eje por cual la historia va a transitar. Lo único que conservan del difunto padre, es una prótesis de su bota, la cual guardan como un “tesoro” y como símbolo de su presencia – ausencia. El Capitán, padre, marido y amante, ha dejado a cargo de la casa a Amanda, madre de seis hijas y de un hijo varón de la casa. Antonia, la nodriza, también cumple un rol importante en el orden del hogar, y de hecho es la única que puede lograrlo. Como si fuese poco, se suma la presencia de dos religiosas, las cuales trataran de traer la memoria del difunto, un Ingles y dos hombres que acechan la casa. La madre del Capitán es un símbolo substancial dentro de la obra. Ella tiene la función de observar, de proteger y hasta de develar los misterios mejor guardados de la casa.
Marcelo Savignone utiliza el género grotesco para mostrar lo dramático que existe en los distintos vínculos interpersonales de los integrantes de la familia y entre todos los que intentan vincularse con ellos. Es interesante como conjuga lo cómico con lo dramático creando un universo de delirio.
Detrás es una propuesta distinta y creativa que lleva al espectador a un lugar poco habitual. Esta característica también es dada, por que se establece un juego escenográfico, por momentos solo se trata de un escenario convencional y por otros lo borra creando uno nuevo. La puesta, cuenta con un excelente elenco que muestra un gran trabajo previo tanto en lo físico como en lo expresivo. Es una obra que resignifica constantemente los símbolos de la actuación, donde los actores no solo son intérpretes, sino también un soporte.