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El diario de Carmen - Crítica
Escribir el afuera, inventar el adentro. Obra escrita y dirigida por Luis Cano, con una cuidada puesta en escena y las actuaciones de Gaby Ferrero y Mauricio Minetti. Crítica de Juan Manuel López Baio.
 
 
 

29.julio.2011

Hay algo del orden de lo intransferible que se hace presente en la puesta de Luis Cano de El diario de Carmen. Y valga aquí la redundancia, toda vez que cualquier hecho teatral se caracteriza precisamente por su intransferibilidad, por su carácter performático del aquí-y-ahora irrepetible que hace que el teatro se resista a las avanzadas de la reproductibilidad técnica. Pero me refiero en el caso de esta obra a un aspecto más profundo: lo intransferible parece ser la condición y la cualidad de lo que se manifiesta a través de la acción escénica; lo intransferible como experiencia vital básica, cotidiana. Magma caótico de percepciones instantáneas, de intensidades y estados que intentamos ordenar a través de la palabra, construyendo relatos con la esperanza de inventar sentidos comprensibles. El diario íntimo es un texto prototípico que responde a esta función, y es en la puesta en juego del diario íntimo como género discursivo, en la manipulación, conjugación y quiebre de sus ritmos, voces y contradicciones inherentes, en donde se articula el dispositivo teatral que nos presenta el mundo de Carmen.

Carmen está con Juan, en el living de su casa. Apelando una y otra vez a su diario (una pequeña libreta roja) Carmen repasa su día o sus días, su rutina, sus excursiones, encuentros, emociones. De cómo lo conoció a Juan, del gato Bianco que él rescató de un árbol y que ahora está perdido, del accidente de un viejo que presenció y cuya imagen recurrente la perturba, de los encuentros con su vecina, de sus esparcimientos. Evidentemente, trata de reconstruir la secuencia de sus historias mínimas. Aunque tal evidencia es relativa, ya que a medida que avanza la acción intuimos cada vez con más fuerza el carácter creativo-inventivo de muchas de las operaciones que realiza. Como si en este mundo que vemos Carmen tuviera poderes demiúrgicos.

Es que justamente es este un mundo muy particular, permeado de una tensión sutil pero constante respecto al estatuto del espacio que observamos. De un primer vistazo podríamos inferir que los personajes se mueven en un plano realista, pero rápidamente esta confianza es puesta en jaque por una proliferación de indicios que van desde la estilización escenográfica (partiendo por la estructura geométrica del espacio), el ambiente de tenue ensoñación dado por la iluminación cálida y su juego de transiciones y la ocasional intervención de la música, hasta el uso representativo o extrañado de los objetos (el teléfono desconectado, el “sillón sin fondo”, etc.) y las innumerables pistas que surgen del mismo texto y de la situación, empezando por la más evidente: es radicalmente imposible para esos personajes salir de la habitación por la puerta que da al exterior. Todo ello genera un clima de ligero enrarecimiento; ¿es lo que estamos viendo un sueño de Carmen? No, nada tan literal, pero sin duda es un espacio de interioridad, para el cual cabe más de una lectura posible. Quizá sea un atisbo de la dimensión en la que Carmen se representa a sí misma, esa frágil zona de tránsito, espacio de frontera que media entre la realidad exterior impuesta por los sentidos (encarnada en la ominosa puerta de salida que no puede abrirse, y a través de cuya ventana se filtra  cegadora luz, intensa y fría, con resonancias de la caverna platónica) y la conciencia interior que se autopercibe como un “yo” esencial (que quién sabe podría estar detrás de la puerta que sí se abre, dejando “ver” del otro lado insondable e informe oscuridad, puerta  “por la que entra y sale todo en este mundo” en palabras de Carmen). Por ende, zona de luchas y tensiones permanentes.

En este plano, y volviendo a la presunción demiúrgica, el personaje Juan se constituye progresivamente como una más de las representaciones de Carmen, aunque particularmente problemática. Juan como figura de un ideal estereotipado del deseo romántico al que ella trata de otorgar volumen y consistencia pero que la pone en riesgo cuando él mismo le insiste que le lea cosas acerca de él, que hablen de él, que lo definan mejor, acusando su sensación de estar “mal recortado, como pegado con cinta scotch”. Delicado mundo, inestable. ¿Por qué Juan insiste en querer salir? Las cosas se pierden cuando se abre esa puerta. Desaparecen, o dejan de haber existido... como el gato Bianco.

Planteado el juego, todo suma para que éste se de con gran vivacidad y se ponga en marcha la máquina de teatro. Los logrados diseños de escenografía, espacio, luz y vestuario se conjugan para dar el marco necesario a las atractivas actuaciones de Gaby Ferrero y Mauricio Minetti. Ella en un estado de fuga permanente, con gran ritmo y precisión; él, sólido contrapunto, en un rol desafiante por sus características que logra interpretar con suficiencia.

El leve escorzo que configura el espacio sumado al composé floral entre el empapelado y la ropa de Carmen producen por momentos, sobre todo cuando ella va a proscenio, una fuerte reminiscencia de estereograma, esa ilusión óptica que, al desenfocar la vista en forma apropiada, devela a partir de un patrón repetitivo bidimensional una figura tridimensional oculta. Valga la analogía para pensar El diario de Carmen como un espacio-patrón que requiere una mirada abierta, desenfocada y a la vez precisa, para develar desde el fondo de fragmentos recurrentes y recombinados, ininteligibles, la figura esquiva y espectral de una mujer que nos mira.
 

Juan Manuel López Baio
jmbaio(a)geoteatral.com.ar

 
 
 
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TEATRO
NoAvestruz
DIRECCIÓN
Humbolt 1857
TELEFONOS
4777-1015
WEB
http://www.noavestruz.com.ar
 
FUNCIONES
Sabado 20 hs.
LOCALIDADES
Estudiantes y Jubilados $30
General $50
 
  Ficha Técnica  
 
 
 

Elenco: CARMEN Gaby Ferrero - JUAN Mauricio Minetti
DIRECCIÓN DE VOCES Tian Brass
ESPACIO Luis Cano
REALIZACIÓN ESCENOGRÁFICA Víctor Salvatore
CARPINTERÍA Guillermo Manente
DISEÑO INTERIOR, UTILERÍA Y VESTUARIO Lorena Ballestrero y Laura Rovito
ILUMINACIÓN Mariano Arrigoni
MÚSICA Mega Cisterna Magna
COREOGRAFÍA Luciana Acuña
PIEZAS GRÁFICAS Laura Rovito
ASISTENCIA GENERAL Micaela Piccarelli
DRAMATURGIA Y DIRECCIÓN Luis Cano

Temporada: 28/05/2012 al 30/08/2012
 
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