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Entrevista a Cristian Palacios
Hablamos con Cristian Palacios, autor e intérprete de ¨Los Lugones¨, hablamos aquí sobre ésta obra, del proceso dramatúrgico, los temas que se tocan en la misma, el trabajo del director – Guillermo Heras -, entre otros temas. Por Martin Dichiera
 
 
 

19.junio.2015

Martin Dichiera: ¿Cómo y en qué momento nace la obra?
Cristian Palacios: El texto es del año 2009. Hacía un tiempo que me interesaba trabajar con la historia de Los Lugones. Recuerdo que lo primero que llamó mi atención era el hecho de que Lugones tuviera un hijo policía y, para colmo, torturador. Después fui leyendo más y supe la historia de su amorío, de Pirí, su nieta, que se presentaba ante la gente como "nieta del poeta, hija del torturador" y que desapareció en los años setenta y de su bisnieto, que se suicidó en el Tigre, como su bisabuelo. La anécdota se me presentó como una metáfora casi perfecta de nuestra historia nacional. En ese momento estaba el concurso del INT del bicentenario, y me apresuré a terminarlo para presentarlo allí. La obra obtuvo una mención y por eso fue publicada.

M.D: ¿Cómo fueron los primeros lineamientos con los que trabajo y como fue el acercamiento inicial a la obra?
C.P: Por lo general la historia es un excelente disparador. Está todo allí, a disposición de uno, para hacer con ello lo que se quiera. Es como si uno tuviera una alacena repleta de ingredientes para cocinar. Teniendo ya esa historia casi anecdótica, del linaje familiar de Los Lugones, lo primero que me surgió como tema es el de "los hijos de". Por eso la obra comienza con la Guerra del Paraguay o más precisamente con la batalla de Curupaytí que es cuando muere el hijo adoptivo de Sarmiento. Sarmiento le dedica un libro a ese hijo en el que plantea lo orgulloso que está de que haya muerto por la patria, aún cuando siente el dolor de todo padre ante la muerte de un hijo. A mí me pareció tremendo, pesadillesco, porque además, independientemente de que toda guerra lo es, la del Paraguay fue una guerra completamente injusta por nuestro lado. Una verdadero acto terrorista de dos grandes potencias (con Uruguay como un tercer aliado al que no le quedaba más remedio) que aplastó a un tercer país al punto de que se ordenó la matanza de todos los varones mayores de catorce años. Por eso el texto que dice "un país sin padres". Paraguay en un momento lo fue.

M.D: ¿De qué habla la obra, y cuáles son los temas centrales?
C.P: El tema central es la historia o la pesadilla de la historia, como diría Ricardo Piglia. En un momento el personaje de Susana Lugones se pregunta "Si la historia se durmiera ¿qué soñaría?" y creo que en esa frase está contenida la obra. Como parte de esa historia pesadillesca u onírica aparece la constante de los hijos. De la relación entre padres e hijos. Es un tema que me fascina en todo lo que tiene de misterioso. Hay una cita sumamente enmascarada en la obra que es sobre el Edipo Rey de Pasolini, donde un soldado, hablándole a su hijo en la cuna le dice "algún día me robarás todo lo que tengo, o yo te lo robaré a ti". Si uno piensa en la relación entre Lugones el poeta y Lugones el policía, esta frase les queda más que bien. En algún punto tiene todo el sentido del mundo que el hijo del poeta que hizo del lenguaje una máscara, una máscara del poder, fuera un policía, torturador y pedófilo. Inventor o supuesto inventor de la picana como método de tortura. En la obra se alude a este elemento como "la máquina de hacer hablar" que es lo que es al fin de cuentas. Un instrumento para soltar la lengua. Para acabar con el silencio de la manera más terrible posible.

M.D: La obra cuenta con dirección Guillermo Heras ¿Cómo es entregar la obra a un director? ¿Te interesa meterte en el proceso de ensayos, o una vez que entregas la obra, te ¨separas¨ de la misma?
C.P: Yo he dirigido muy poco y es algo que me interesa mucho menos que ser dirigido como actor o como dramaturgo o, como en este caso, de las dos maneras. Para mí un director es un traductor o un intérprete, en el sentido musical. Alguien que debe transformar eso que se le brinda en la forma de un texto que se lee, en algo que se ve y se muestra sobre la escena. En ese proceso siempre se pierde algo, claro está, pero también se gana. Yo no creo que el texto deba ser dicho tal cual está escrito, letra por letra. Para mí la transformación es un proceso fundamental sin el cual el teatro, lisa y llanamente, no existiría. O por lo menos el teatro tal y como lo entendemos hoy en día. Me interesa mucho meterme en los procesos, siempre y cuando se me de ese lugar. Aunque también resulta fascinante asistir al día del estreno sin saber qué diablos han hecho de tu texto y encontrarte cara a cara con la puesta ya terminada. Eso tiene su magia también.

M.D: ¿Cómo es el trabajo con la Compañía Nacional de Fósforos?
C.P: La Compañía Nacional de Fósforos se reivindica como una compañía del conurbano bonaerense. Y aunque esa marca parezca ser lo contrario de algo así como una identidad (después de todo el conurbano es simplemente lo que le sobra a la capital, lo que está a su alrededor) con el paso del tiempo nos hemos dado cuenta de que sí la tenemos. Ser del conurbano nos implica, por ejemplo, montar nuestros espectáculos sabiendo que no van a estar ceñidos a un solo espacio, que tienen que circular. Y eso implica a su vez pensar las escenografías no sólo como desmontables sino también como indispensables. Pero además hay una cuestión ideológica y política en ese sentido de la pertenencia a la periferia. Un cierto extranjerismo bastante saludable, creo yo. Los temas que nos interesan no son los que se ponen de moda en la Gran Ciudad. Y eso es algo que siempre nos comentan, para bien o para mal.

Los Lugones se presenta los viernes a las 21hs en el Teatro Payró, a su vez, Palacios está trabajando en una versión de El banquete de Platón. Es una especie de trilogía que estoy escribiendo a partir de la idea de un Sócrates del siglo XXI. El año pasado se estrenó Apología, en el teatro Picadero, con Horacio Peña como Xenofonte y Víctor Laplace como Sócrates, de esta propuesta nos cuenta que ¨la idea es plantearlo como un asado en el que el público podrá comer y se llamará El Asado de Platón, claro¨, y con la Compañía ya están en el proceso de producción del IX Festival PIROLOGÍAS que este año se realizará del 9 al 18 de octubre.

Por Martin Dichiera
En twitter @MartinDichiera

 
 
 
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