Portada | Cartelera | Musicales | Noticias | Notas | Beneficios | Castings | Cursos | Publicidad | Nosotros | Foros | Usuarios
  Buscar   en     
 
  Detalle de la nota
 
 
Entrevista a Javier Zain - Dale
Hablamos con el dramaturgo, actor y director Javier Zain sobre su espectáculo para toda la familia: DALE! Del cual nos cuenta como nace y como fue la concepción del mismo, todo el proceso de ensayos, entre otros temas. Por Martin Dichiera
 
 
 

13.junio.2015

Martin Dichiera: ¿Cómo y en qué momento nace la obra? 
Javier Zain: Hace 3 años fui papá y decidí hacer una pausa en la producción teatral, ya que venía a un ritmo de estrenar obras casi todos los años, para poder estar con mi hija.
Igualmente, más allá de no estar “trabajando” en un proyecto nuevo, las ideas siguieron fluyendo en mi mente, acumulándose y haciendo crecer ese deseo, ese impulso vital que es esencial en mí de necesitar estar sobre un escenario.
Dirigí y escribí otras obras, pero no de producción mía, con las que seguí haciendo el ejercicio de poner en escena pero no una obra totalmente mía.
Mi esposa, Silvina Sznajder es actriz, cantante, bailarina. De hecho, nos enamoramos mientras ensayábamos una obra hace ya unos cuantos años y desde hace tiempo que quería que compartamos escenario. Entonces, de esos deseos y de percibir que estaba llegando el tiempo de retomar la producción teatral surgió la frase: “¿Dale que hacemos algo juntos?”, “¿Dale que sí?”, “¿Dale que vuelvo a escribir una obra?” Así surgió “Dale!”, de ese deseo auténtico y visceral de hacer teatro y de sentir que era posible justo ahora.
Fue el amor por mi hija, por mi esposa, por el teatro lo que motivó este nuevo proyecto. La presencia cotidiana del juego en mi casa como parte de la “rutina” de la mano de mi hija, convirtiendo todo momento en uno inolvidable, fue lo que dio forma a la idea, al deseo. Y en sólo unas horas de trabajo la obra estaba escrita. Los personajes, las escenas y las canciones fluyeron como si hubieran estado esperando el momento de salir de mi mente. Luego, una vez iniciado el trabajo de ensayos hice algunos ajustes pero la verdad es que fue un largo tiempo de gestación en mi mente y corazón, y sólo unas horas para plasmarlo en un archivo Word.

M.D: ¿Cómo fueron los primeros lineamientos con los que trabajo y como fue el acercamiento inicial a la obra? 

J.Z: Cuando trabajo en un proyecto propio, al hacer la dramaturgia no sólo transcribo en palabras los diálogos sino que me baja la visón completa de la obra. Puedo ver la escenografía, el vestuario, la música, la puesta en escena… es algo simultáneo.
El concepto de base es el “Si”. Esa palabra que hace que todo sea posible. Es una obra optimista en el que todo es posible porque sus personajes están dispuestos a escucharse, a compartir y a ser felices. Es una obra sin conflicto. Y eso hace que la energía esté puesta en que sea una obra viva, luminosa, tierna y emotiva.
En mi última obra, que fue el unipersonal “Qué hago?” había compuesto un personaje llamado Marcos Miko, una mezcla de personaje teatral, clown y cantante, con el que me interesaba seguir trabajando. Su alocado estilo y a la vez sensible fueron el punto de partida para “Roberto Robertini”. Y Silvina es una maravillosa clown y cantante. Ella trabaja en la ONG Alegría Intensiva, yendo a los hospitales a hacer rutinas de clown para los chicos internados y también es directora artística de la ONG. De esa fusión de amorosidad y expresionismo surge Violeta Violini. Una clown sensible, amorosa y talentosísima, que muestra sus virtudes interpretativas en todo lo que hace.
Puse a jugar a estos dos personajes en mi mente y luego en los ensayos.

M.D: ¿Cuáles son los puntos más atractivos de esta pieza? 
J.Z: La obra tiene muchos puntos de atracción e interés. Primeramente es una obra de teatro. Tiene un libro teatral, el cual da contenido al juego. Está construido sobre ideas precisas y un mensaje claro que es útil a chicos y grandes. En lo cotidiano está el secreto de la felicidad, en las cosas que tenemos cerca, con las que nos cruzamos todo el tiempo. Todo puede ser excusa para un buen momento.
En mis trabajos siempre integro al público infantil y adulto, intentando hacer propuestas que tengan diferentes niveles de lectura para cada uno, para que el momento de ver la obra sea uno que integre a los chicos con sus papás, abuelos, amigos…
Otro punto atractivo es la minuciosa puesta en escena, en la que he trabajado en cada detalle, cuidándolo todo. Un arduo trabajo para llegar a la síntesis, a ese gesto o acción poética que resume vivencias, emoción y acción. Cada movimiento en escena y cada gesto está dirigido, es parte de un lenguaje con el que se cuenta muchas veces sin hablar, sino, haciendo.
La música es parte fundamental de Dale!, y en esta oportunidad me tomé la libertad de hacer la composición de varios de los temas de la obra, luego producidos musicalmente por Esteban Rozenszain, músico extraordinario con el que trabajé en todas mis producciones y que tiene el talento de poder hacer música para teatro, transcribiendo mi estilo teatral a estilo musical. La sonoridad, la melodías, el juego y lo que cuentan, todo hace de la música algo exquisito y que se disfruta enormemente.
El escenógrafo, Giuliano Beneddeti, ha podido convertir mis bocetos a mano alzada de una estructura surrealista en una escenografía funcional, que está viva y acompaña el juego en escena. Florencia Valcarcel, quien hizo el diseño y realización de vestuario hizo un increíble trabajo al vestir a los dos Clowns-actores, dándoles juego y personalidad, completado por la muy intrépida caracterización con el maquillaje que realizó Flavia Vilar.
En definitiva, todo el arte de la obra es un punto de atracción en sí.
Y Silvina y yo cantamos, actuamos, hacemos clown, rutinas físicas musicalizadas. Es una obra llena de recursos teatrales que se renuevan en cada cuadro.
Es una obra muy trabajada en cada uno de los rubros. Y creo que el trabajo, convoca.

M.D: ¿De qué habla la obra?
J.Z: La obra es una invitación a que cada uno puede ser protagonista del mundo y que se puede vivir jugando… O sea… vivir más alegremente. Sin pretender cambiar el mundo con eslogans, sino, habitándolo con alegría, franqueza, expuestos a la vida misma.
Estar acompañado, ser parte de algo y no un ser egocéntrico, el compartir que nos enriquece de lo que los demás tienen para ofrecer, el poder dejar volar nuestros sueños que a veces viven atrapados en el pecho, poder transformar el mal tiempo en tiempo de juegos originales, y fundamentalmente, lo trascendente del amor en la vida.

M.D: ¿Cuáles fueron los mayores desafíos?
J.Z: Habían dos grandes desafíos: uno era actuar y dirigir, lo cual me es orgánico hacer pero no deja de ser algo intenso de abordar. Y lo segundo, y tal vez mas riesgoso, era trabajar con mi esposa! Ya habíamos compartido escenario hace muchos años, pero no bajo mi dirección.
Aprovechando el gran conocimiento que tengo sobre los actores fue que pude elaborar una puesta en escena que se nutra de nuestras habilidades, y creándonos desafíos que nos estimulen para seguir creciendo y mejorando como intérpretes. Es así que cada uno de nosotros puso en juego sus conocimientos para en poco tiempo, sólo tres meses de ensayo, poner en escena cuadros que requerían destrezas y mucho trabajo.
Primero hice un montaje de toda la obra, haciendo un recorrido que permitía ver que se iba a necesitar de música, objetos, vestuario, etc. Para así poder darles a los realizadores de cada área las indicaciones precisas para el desarrollo de sus trabajos. Luego, a medida que fueron apareciendo los elementos los fuimos sumando a los ensayos, jugando con ellos. Filmándonos para poder vernos y hacer ajustes, y dándole al músico fragmentos de esos videos subtitulados con indicaciones para que él pueda componer la música justa para cada momento. Una vez que volvía la música, se ajustaba la puesta en escena.
El montaje fue de lo mas general a lo mas particular.

M.D: ¿Cómo fue el proceso de ensayos?
J.Z: El proyecto primeramente lo concebí, escribí e hice el diseño de arte general. Tenía en mente cómo debía verse y ser la obra. Comenzaron las reuniones con las diferentes áreas y su desarrollo.
Como mi estilo de trabajo es el de hacer un montaje integral, que se apoya en los elementos, en la música, en la escenografía, hasta que no comenzaron a aparecer los primeros objetos o bocetos de música, los ensayos eran más bien para ir acondicionándonos, entrando en código de trabajo.
Al poder ensayar 3 o 4 veces por semana el proceso se hace interesante y se puede avanzar rápidamente. En muchas oportunidades en el teatro de producción independiente no es posible tener muchos ensayos semanales, ya que todos los que forman parte del proyecto llevan a cabo otros tantos trabajos simultáneamente.
Con la ayuda y asistencia de Rosina Calabria y Micaela Basadoni, las asistentes de dirección, pudimos sacarle el jugo a cada encuentro. En cada ensayo se avanzaba con una escena, una canción o una rutina física. En cada ensayo se “cerraba” un cuadro. Y luego, una vez que todo estuvo planteado, comenzamos a hacer pasadas y ajustes, y dándole libertad a la estructura creada para así dejarla tomar vuelo.
El mayor de los retos es lograr una producción que integre todas las áreas: actuación, música, vestuario, escenografía, maquillaje, diseño de arte, etc. Todo eso casi sin tener tiempo de trabajo en conjunto. O sea, ir dirigiendo cada área por separado y lograr que se integren en la puesta en escena. Eso requiere tener una profunda fe en mi dirección, no sólo de mi parte sino, y principalmente, de los que trabajan conmigo, ya que casi que no ven el “todo” hasta que está en escena. Tienen que confiar en mi mirada y dirección, a veces casi a ciegas.
El gran desafío de hacer teatro independiente o teatro de autor como me gusta llamarlo a mí.

Javier Zain además de ¨Dale!¨ que se presenta los sábados a las 17.30hs (en vacaciones de invierno de miércoles a domingos a las 17.30hs) en el Teatro El Piccolino (Fitz Roy 2056), y está presentando otra para chicos que se llama “Melenita de León”, basada en un cuento de Abel Zaurdo. Es una muy bella historia que trata sobre la amistad de una niña y una estrella  y de como la amistad, ese lazo importantísimo que nos une a los que más queremos, es capaz de transformar al mundo. Auditorio Losada, sábados 16:30hs
Y también está en cartel “Tiempo muerto”, una sátira para adultos en la que hago una ácida crítica al estilo de vida que llevamos, a sus valores y al tiempo que le dedicamos a cosas que no hacen más que alejarnos de nuestra esencia humana. Teatro El Piccolino, viernes 21:30hs

Por Martin Dichiera
En Twitter @MartinDichiera

 
 
 
    Enviar nota por E-mail  
Share    
< Volver a Cartelera
...........................................................................................................................................................
 
¡Enviá tu comentario!
Tenés que ser un usuario registrado para enviar tu comentario. ¡Registrate gratis!
 

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algíºn comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.
Enviar un comentario implica la Aceptación del Reglamento.

 
 
 
 
........................................................................
  + Leidas  
 
  + Recientes  
 
  + Comentadas  
........................................................................
........................................................................
Quiero suscribirme al Newsletter!
........................................................................
 
Portada | Cartelera | Musicales | Noticias | Notas | Beneficios | Castings | Cursos | Publicidad | Nosotros | Foros | Usuarios
Nos acompañan:
 
Copyright © 2006-2011 - GEOteatral S.R.L - Todos los derechos reservados - Desarrollado por Pablo D. Berniker - Design by Mueka Studio