Como todos, Dalma es “hija de”. Hija de alguien. Y como le sucede a cualquiera, no tuvo opción de elegir a sus padres. Así es como nació famosa sin saberlo ni desearlo, por ser la primogénita de Diego Maradona, ídolo del fútbol. Este es el punto de partida de Dalma Nerea Maradona Villafañe para contar su vida, esa condición de hija que la enorgullece pero que también la aturde por momentos. El título “hija de Dios” se vuelve entonces un interrogante que ella anhela contestar para definirse.
Por empezar, “la” Dalma no se considera hija del “Diez”. Para ella, el Diego Maradona de la gente, tan popular, tan mítico, es tan solo su papá; una persona de carne y hueso que adora y trata de entender, despegándose de la imagen idealizada que sostiene la idiosincrasia popular y que ella tuvo de pequeña, cuando, como le ocurre a muchas niñas, consideraba a su padre como una especie de héroe. De esta forma comprende que fuera de su talento deportivo, es un humano como cualquier otro.
Por esto mismo, la protagonista se detiene mucho en el tema de los fanatismos y aprovecha para dejar clara su postura, que es bien alejada de ellos. El abordaje mediático de su familia, la intromisión en sus vidas y en consecuencia el peso de la fama, son algunos otros temas que toca tangencialmente este documental biográfico.
Su relato es complementado útilmente por una pantalla que muestra momentos de su vida y la de su familia a través de fotos y videos. Pareciera que no hay nada en la familia Maradona que no esté registrado por alguna lente: poseen una verdadera colección de momentos.
Prosiguiendo con la búsqueda de identidad que unifica toda la obra, la actriz expresa claramente que desea ser valorada profesionalmente sin que tenga en cuenta su fama y su origen. Al respecto, comenta que China Zorrilla le sugirió cambiarse el apellido por uno artístico, a lo que ella responde “¿y con esta cara que hago?”, provocando las risas del público.
La participación de Mariano Bicain aporta al relato de Dalma como ejemplo del fan que justifica cualquier dicho o acción de su ídolo, en este caso Diego Maradona, considerándolo indefectiblemente un “genio”.
Hija de Dios consiste en una búsqueda identitaria en el contexto de una familia particular, que al fin y al cabo constituye un universo como todas, y nos abre las puertas para conocerla un poco más íntimamente y desde una perspectiva diferente.