La gestora de la popularización de la danza clásica en nuestro país, la bailarina Eleonora Cassano, se despide por lo menos de los roles del ballet clásico luego de 30 años de carrera con “La Bayadera”, rol que encarnó hace más de veinte años en el Teatro Colón. La puesta contó con Luis Ortigoza como partener y el Ballet estable del teatro Argentino junto a la Orquesta Académica de Buenos Aires dirigida por Carlos Calleja. La misma cuenta con la musica de Ludwig Minkus y la coreografía de Luis Ortigoza basada en el original del gran maestro Marius Petipa.
La Bayadera es una invitación al exótico mundo de oriente, con princesas indias y coloridos personajes que forman parte de un relato que combina lo dramático, lo romántico, el poder y la traición. Eleonora Casano se luce en cada una de las apariciones, especialmente en el baile de la canasta con flores que supuestamente le envía Solor y al acercarse a ellas Nikiya es picada por una serpiente y se desvanece. Otro gran momento es el cuadro en el Reino de las Sombras donde se multiplica la imagen de Nikiya una y otra vez con belleza y perfección admirable, un encantador momento protagonizado por el elenco femenino. La puesta brinda las imágenes poéticas que forman parte del imaginario cuando se dialoga sobre danza clásica o bien cuando uno se representa mentalmente una bailarina, y por qué no la bailarina que gira en las cajitas musicales.
Viviana Serafini hace un gran trabajo con el vestuario que respeta los colores tradiciones de la cultura india, por ejemplo que el vestido de Gamzatti, la novia, en la última escena sea en rojo (correspondiente a las novias) al tiempo que imprime estilo con una paleta intensa que es un deleite cuadro a cuadro. El despliegue visual es cautivante y emotivo sobre todo al tener presente que con la puesta Cassano se despide del género. A tal fin el programa de mano para a ser un objeto de recuerdo que recupera el argumento de la obra y la historia de la misma con la pluma de Enrique Destaville quien sabe rescatar los mejores datos.
La Bayadera es un clásico armónico que gusta y provoca suspiros, lágrimas y el aplauso del público satisfecho. Una inolvidable despedida de Cassano del ballet clásico.