Un hombre y un recuerdo que lo marcó, de una época cuando éste era niño aun. Una historia, o un cuento, que se relaciona con el señor Sommers (y la forma en que éste vivía) pero que a través de esa remembranza nos ayuda a (re)construir la vida de ese joven que lo vivencio, de todo aquello que formaba parte de su ser: lo que lo entusiasmaba y lo que lo asustaba, sus miedos y sus compromisos, pero por sobre todo su forma de ser, y pensar. Podría así resumirse este espectáculo unipersonal de Patrick Süskind (autor de la novela El Perfume), pero quedarse solo en esa línea, sería injusto para con la pieza, ya que es una obra que se va abriendo, como las capas de una cebolla, para contar una historia intima, y de una gran belleza, siendo realmente interesante el transito que realiza el autor para contar esta historia pasando por distintos momentos, que fueron sabiamente comprendidos, y realzados, por la sutil dirección de Guillermo Ghio, quien trabajo una puesta despojada pero poética en cada detalle, con un gran entendimiento de las necesidades dramáticas, y con una atención especial en cada uno de los climas por los que se transita.
Así como es destacada la dirección, Carlos Portaluppi realiza una soberbia interpretación, rica en matices y texturas dramáticas. Interpreta distintas edades de su rol, como también, logra componer de forma realmente atractiva, a otros personajes que forman parte del relato, brindándole a cada uno su propia forma e identidad. Portaluppi construye las imágenes que relata, gracias a la exquisita forma en que lleva el relato, y logra que uno sienta que está a su lado, y es un amigo, o un pariente el que nos está contando esta historia, a la vez que emoción a la platea de una forma pura y natural.
Una historia pequeña, pero que si uno puede ver más allá, habla de algo de mayor magnitud, sobre las marcas de cada uno, sobre como un hecho aparentemente insignificante, puede haber marcado a una persona, una obra que habla sobre las decisiones, y también, sobre la imposibilidad de ciertas personas de comprender las decisiones de vida que otros toman, sobre cómo somos a veces en la intimidad, y como uno se transforma ante los demás. La historia del señor Sommers es una obra poética e intima, llevada adelante con gran maestría en la interpretación, y en la dirección.