10.Febrero.2012
Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad.
¿Todavía hay tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar
sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero? (…)
Robert Desnos
Nada sobre el amor puede ser vulgar o innecesario, nos encontramos en un terreno donde la racionalidad puede correrse a un lado y todo se vuelve fácilmente aceptable y verosímil. Se trata de un dolor profundo que no se cura con reposo y medicinas, es por esto que a lo largo de la vida cada ser encuentra prácticas hogareñas para sobrellevar el peso del desengaño amoroso: permanecer en pijamas, algo dulce, un llamado telefónico, los objetos cargados de recuerdos o un ruego a viva voz que la otra persona pueda oír… La actuación de Flor Dyszel nos lleva lentamente hacia una zona donde la desesperación y la irracionalidad se tensan sutilmente y podemos reír ante ese dolor descontrolado.Como nos recuerda Robert Desnos, el ser amado puede perder su realidad, es entonces cuando se generan tonos nuevos e inesperados en nuestros sentimientos y en nuestro imaginario. La obra juega con la ausencia tanto desde el texto como desde la puesta en escena y todo se va transformando de un modo irreversible.
La obra inicia con la insistencia de los segundos que se oyen en la oscuridad, ella habla por teléfono, describe acciones cotidianas, el canal de comunicación se mantiene abierto, la necesidad de escuchar al otro es vital, no importa demasiado el tema, lo importante es mantener al ser amado en presente. El tiempo se diluye entre conversaciones truncadas y paliativos caseros, abrazar esos muñecos que compartieron y envolverse en ellos es una alternativa. Cabe destacar que estos “lugares comunes” en torno al desengaño amoroso son repuestos de una forma simple y poética.Justamente este es uno de los grandes aciertos de una obra con una temática muy conocida por todos pero con un tratamiento escénico que despliega un imaginario amplio y original. La actuación de Aníbal Gulluni complementa las diversas situaciones de una manera impecable. Con pequeños gestos sabe generar imágenes teatrales enigmáticas que se desdibujan rápidamente. Otro gran acierto de esta obra: va siempre un paso más allá de lo que genera un efecto cómico fácil y los lenguajes se mezclan sutilmente generando más de un sentido a la vez.
Como dice la protagonista de la obra: “la verdad lo que no tiene es remedio”, así como no tiene remedio este dolor profundo del amor. Imposible no identificarse con estas búsquedas de remediar, de hacer aparecer al ser deseado, de desesperarse y transfigurase esperando un milagro.
Silvina Bernabé
silvina(a)geoteatral.com.ar